El Señor de la Humildad preside de nuevo su espacio en la Santa Iglesia Catedral con motivo de la reapertura de la exposición Kerygma.
«Guíame, Señor, por el camino eterno» (Sal 138, 1-3. 13-14).
El Señor de la Humildad preside de nuevo su espacio en la Santa Iglesia Catedral con motivo de la reapertura de la exposición Kerygma.
«Guíame, Señor, por el camino eterno» (Sal 138, 1-3. 13-14).