Mi Dios y mi todo
Primer plano del Señor de la Humildad. En esta obra he querido representar la sencillez de la divino, el dolor y sufrimiento pasado y la paz que llegamos a tener al estar a su lado.
Este cuadro es una verdadera representación, preparación y disposición hacia el deseo más profundo de todo cristiano y de esta artista: “El Amor de Dios”.
“Quien me ve a mí, ve al Padre.”
“Solo quien ve al hijo, ve al Padre en su máxima plenitud”, por eso no debéis de olvidar que lo esencial se hace invisible, está más allá de lo que nuestras retinas pueden ver:
“Solo los ciegos verán al señor”
Pues… ¡abrid los ojos y buscarlo con Fe y devoción otros 100 años más!, hasta que el infinito se haga finito en el cielo prometido.
¡Oh Señor de la Humildad!
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