Sin fotografía publicada
Señor de la Humildad, lágrimas en silencio
Pinto este perfil para detener el tiempo. Trabajo una oscuridad viva con mezclas de tierra siena tostada, morado, verde vejiga, azul de Prusia y rojo, donde laten los colores que usé. En esa penumbra aparece el Señor de la Humanidad con luz contenida, como cuando asoma por una esquina del barrio del Realejo y la calle calla. La corona de espinas habla de realeza humilde. El gesto inclinado revela un instante de entrega callada, donde la lágrima no es derrota,sino verdad. La caña en sus manos. frágil y fe sencilla, sostiene el peso de un poder distinto: el la compasión. Cada trazo busca la quietud de ese momento en el que Granada lo contempla en silencio, y el Realejo lo reconoce como suyo. No es un Cristo que irrumpe, es un Cristo que se ofrece, en ese ofreeimiento se detiene también el corazón de quien lo mira.